¿Dónde está la línea ética en el futuro del entorno laboral y más importante aún, desde dónde se estable? Porque definitivamente se está moviendo.

 

En el pasado, poníamos nuestra privacidad en un pedestal, separábamos nuestra vida personal de la laboral y nuestra información personal era bastante privada, hoy en día la tecnología sigue nuestra ubicación, preferencias y comportamiento hasta el punto que puede predecir a dónde nos dirigiremos, qué desearemos y qué nos gustará.

 

La tecnología ha disuelto muchos de los límites entre el hogar y el trabajo

 

Nuestros cerebros tienen una forma muy clara y subliminal de normalizar casi cualquier cosa a la que estamos expuestos si lo experimentamos lo suficiente, incluso si no nos gusta, basta con ver cómo las normas sociales han evolucionado en los últimos cincuenta años: en el pasado un adolescente renunciaba instintivamente a su asiento en el autobús para cederlo a un anciano, los hombres usaban corbata, las mujeres nunca se retocaban el maquillaje en público y nadie mentía delante de una autoridad, hoy en día, estos aspectos de la etiqueta social han cambiado significativamente; algunos para bien, otros para mal, hoy se aplican nuevas normas.

 

Igualmente, el lugar de trabajo es un entorno muy diferente al que solía ser, mucho mejor, más seguro, más estimulante, más colaborativo, pero ha habido cambios profundos, nuestros días de trabajo son más largos, la tecnología ha disuelto muchos de los límites entre el hogar y el trabajo y se espera que seamos más autosuficientes y productivos que nunca.

 

Cuando tus dispositivos inteligentes estén registrando e informando datos sobre tu paradero, salud, estado de ánimo, interacciones y hábitos diarios, a tu gerente, área de RRHH y organización: ¿te parecerá inquietante? ¿Lo considerarás invasivo? Quizás ahora, ¿pero luego? Cuándo la acumulación constante de hechos sobre ti parece una realidad inevitable en un mundo que está conectado a todo y que nunca duerme ¿Cuál será la nueva norma?

 

Uno de los desafíos más estratégicos que los líderes empresariales y de recursos humanos deben enfrentar en el futuro del entorno laboral es cómo continuarán utilizando la tecnología para permitir y respaldar el desempeño y liberar el potencial de una manera que involucre a los trabajadores en lugar de alienarlos.

 

¿Dónde está la línea entre humanizar la tecnología y digitalizar a la humanidad?

 

A medida que continuamos desarrollando aplicaciones y plataformas que mejoran la experiencia del usuario, diseñamos robots que se ven y actúan cada vez más como humanos, y aumentamos nuestros cuerpos y cerebros con piezas de alto rendimiento y nanotecnologías, ¿qué significará aumentar la productividad en el lugar de trabajo y quién decidirá los nuevos estándares?

 

el riesgo de que la velocidad de la tecnología supere las protecciones que amparan los derechos y la privacidad de los empleados, es alta.

 

Hay tantos avances emocionantes en ciencia y tecnología que surgen todos los días. Las oportunidades increíbles y los desafíos potencialmente perturbadores que plantean, se avecinan en un futuro no muy lejano. Pero las conversaciones estratégicas sobre su impacto, sus ramificaciones sociales y éticas y su manifestación en el lugar de trabajo no están sucediendo.

 

En 2018, el diálogo sobre el compromiso y la productividad de los empleados debe incluir un enfoque en las posibilidades que brindan las nuevas tecnologías en el lugar de trabajo, y los parámetros éticos en torno a los cuales deben evaluarse. Si no se aborda, el riesgo de que la velocidad de la tecnología supere las protecciones que amparan los derechos y la privacidad de los empleados, es alta.

 

¿Recursos Humanos está preparado para iniciar y liderar este diálogo?

 

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