24 diciembre, 2020

Manejo de la ética profesional en la formación laboral

Una profesión es la empresa de una o varias personas. Si buscas que quienes conforman la profesión se muestren como una asociación confiable, ordenada y segura, lo idóneo entonces será que organices cada punto de esta, incluso los más importantes. Una empresa siempre refleja las capacidades y las voluntades de quienes la realizan. Y aquí es donde entra la ética profesional.

 

¿Es esta ética, de verdad, algo importante?

La moral empresarial, si podemos llamarla de algún modo, abarca cada extremo de lo desarrollado. La razón es simple: cada cosa tiene sus causas de ser, así como también sus consecuencias. No basta con que lo pienses superficialmente, más bien debes profundizar y tener cuidado con muchos detalles. Si queremos una buena obra, no debemos caer en lo inmoral o el orden resultante de la obra no será tan bueno como deseamos. Además, recordemos que la obra siempre manifestará nuestras voluntades y capacidades… No queremos dar una mala imagen de nosotros mismos, ¿no es así? Como podemos ver, no es una cosa cualquiera, así que manejemos esto con cuidado.

 

Distintas áreas en las que podemos emplearla

Si lo que buscas es saber dar la bienvenida a personas que de verdad deban ocupar determinados puestos vacantes y no dárselos a las que no lo merezcan, lo propicio sería llevarlas a través de una serie de pasos en los que los encargados puedan aprobar o desaprobar la entrada de aquel que busca ocupar el puesto. Los pasos serían los siguientes:

 

1. Selección de personal. Si hay múltiples solicitantes, tendrás que entrevistar a cada uno. La entrevista, por lo menos en este punto, no deberá ser larga, pero sí habrá de ser precisa. Habrás de escuchar a cada uno que haya llenado un currículo vital o algún otro papel con información suya. Quizá la información que te hayan dado no sea tan explícita, pero sí debería darte a conocer un poco sobre el entrevistado. Los currículos han de ser llenados apropiadamente, con cierta formalidad. Pero tampoco pidas tanto, pues no toda persona es buena llenando formularios; y eso no quiere decir que luego no sepa hacer otras cosas.

 

2. Talento humano. Debe tener habilidad en el área, pero también carácter, pues con carácter, la habilidad es manejada con sumo control. El entrevistado deberá demostrarlo. Probablemente, podamos colocarlo frente a algunos trabajos que se hagan en la empresa y que sean parte del ámbito al que él o ella quiere pertenecer— para así medir su destreza.

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3. Cultura y ética organizacional. Es aconsejable que, al mismo tiempo que pidas al sujeto que llene un currículo vital, también llene una hoja con cuestiones éticas respecto a la empresa. Y luego, si ha contestado suficientemente bien el currículo y la hoja, tendrás que observar éticamente hablando cómo se mueve en las prácticas que sirven para medir su destreza. Con estas dos cosas, podremos analizar cómo es su actitud moral y su forma de ser cultural y organizacionalmente.

 

4. Prueba de selección. Si ya has trazado lo anterior y has determinado que el entrevistado ha cumplido los requisitos, solo te queda admitirlo en la determinada área profesional.

 

5. Pruebas psicométricas. Si la empresa lo requiere, cosa que es ya más “meticulosa”, se podría optar por un análisis más o menos psicológico relativo a su actitud profesional y sus decisiones. Pero esto es ir más lejos, recalquemos.

La actitud juega un papel bastante importante, ya que esta nace de la voluntad y las capacidades de una persona. Por eso no es para nada superfluo intentar acertar a la hora de dar admisión. Para esto, desde luego, se necesita precisión. Y gracias a los puntos mencionados anteriormente, alcanzaremos un gran nivel de precisión.

 

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