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Conoce el contexto del movimiento Me too (yo también)

En el 2017 fuimos testigos de cómo las redes sociales se iban llenando de denuncias de millones de mujeres en contra del abuso, el acoso y la violencia. Casos desgarradores que funcionaron como una amplia ventana hacia la realidad a la que se enfrentan a diario las mujeres en las calles, hogares, colegios, universidades y trabajos, para llegar a la tétrica conclusión de que, en sí, en ningún lugar estamos a salvo. Lo anterior se dio gracias al movimiento conocido como #MeToo o en español #YoTambién. A continuación, veremos el contexto histórico de este movimiento y por qué el denunciar es tan importante.

Harvey Weinstein, si buscamos su nombre en Internet nos encontraremos con dos polos opuestos; por un lado, el famoso productor de cine y por otro, uno de los hombres que, por su poder dentro de la industria, abusó a varias decenas de mujeres dejándolas marcadas de por vida. A raíz de esta situación la actriz Alyssa Milano invitó a las mujeres de todas partes del mundo a denunciar públicamente en twitter los casos en las que fueron violentadas, abusadas o acosadas a lo largo de sus vidas.

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#MeToo… en cuestión de una semana, la red estaba repleta de millones de denuncias, de relatos dolorosos de acoso y violación. De cómo las ahora mujeres, contaban sus experiencias cuando tan solo eran niñas. El miedo se apoderó de la red, pero también el empoderamiento y la sororidad (término que hace referencia a la solidaridad entre mujeres), haciendo que la conclusión fuese contundente: Las mujeres somos víctimas directas de distintas formas de violencia, por el solo hecho de ser mujeres.

 

La historia tras el #MeToo

En 1996 la activista Tarana Burke escuchó en un campamento para niñas, el testimonio de abuso que sufrió una pequeña por parte de un familiar. Ese fue el detonante de lo que se convertiría en poco tiempo en el Me too Movemet, el cual fue directamente enfocado en las mujeres jóvenes que fuesen, en su momento, víctimas de acoso, abuso, violación, agresión o explotación sexual.

Ya en el 2006, la activista consolidó el movimiento como una iniciativa de su organización Just Be Inc, ampliando el horizonte y abarcando también a las jóvenes afro, así como a las que no se sienten identificadas con un género determinado.

Así, el camino de la activista y su proyecto en pro de las mujeres, llegó a oídos de la actriz, haciendo que ésta difundiera en las redes sociales dicha iniciativa y alcanzando el impacto que ya todos hemos podido vislumbrar.

 

La preocupación

El ver la cantidad de historias compartidas en las redes, dio a conocer la cultura de la violación en la que estamos inmersos como sociedad y, sobre todo, el pánico existente por denunciar. Un amplio porcentaje de las denuncias enmarcó experiencias relacionadas a la infancia o de hechos que ocurrieron hace varios años. Esto dio a conocer varios problemas: primeramente, la incapacidad que tenemos para proteger a nuestros niños y segundo, el terror que hay detrás de la denuncia. Como si siempre fuésemos culpables, como si siempre existiera una consecuencia aún peor que el acoso o el abuso.

 

La importancia de denunciar

Para gran parte de las mujeres víctimas, es complejo denunciar por miedo a las represalias del agresor, por miedo al escarnio judicial o familiar, o por sentirse culpables cuando la culpa es ciertamente del violento. Visibilizar el flagelo es el primer paso para enfrentarlo, para demostrar que somos fuertes y estamos unidas, siempre es importante que busques apoyo y ayuda cuando no te sientas segura de denunciar. Por ejemplo, la denuncia anónima en las empresas se ha posicionado como una de las formas más funcionales para dar a conocer los casos de acoso y abuso, ya que como lo mencionamos al inicio, son los roles de poder y el mal uso del mismo, una de las principales causas de violencia contra la mujer.

Denuncia y ayuda a las mujeres que hayan sido víctimas, a denunciar.

Apoyémonos y sigamos haciendo uso del #MeToo.

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