En las últimas décadas el tema  de la violencia en países industrializados y en desarrollo, ha pasado de ser un tema sin trascendencia alguna a una preocupación de índole mundial, ya que la violencia, en sus diferentes formas de presentación, es un fenómeno desafortunadamente cada vez más frecuente en nuestra sociedad.

 

Hoy en día las rencillas, envidias y malas relaciones personales se han  transportado al ámbito laboral,  afectando a hombres y mujeres por igual; sin importar raza, edad o religión. Algunos especialistas  llegan a definir estos  actos como acoso laboral, mientras que otros la definen como Mobbing.

 

La primera persona que definió este término fue el  que psicólogo alemán Heinz Leymann en el año 1990, donde afirmó que el término mobbing, provine del verbo “to mob”  (acosar); dándole como definición: “El encadenamiento a lo largo de un periodo de tiempo bastante corto de intentos o acciones hostiles consumadas, expresadas o manifestadas por una o varias personas hacia una tercera: el objetivo”.

 

Así mismo, Heinz Leymann  recalcó que para considerarse mobbing,  la agresión debe ocurrir de forma frecuente y durante un cierto tiempo, determinando como patrón, una vez a la semana por al menos seis meses. No obstante, la psicoanalista francesa Marie France Hirigoyen define al acoso laboral como “cualquier conducta abusiva y, especialmente, los comportamientos, palabras, gestos, actos y escritos que puedan atentar contra la personalidad, la dignidad o la integridad psíquica o física de un individuo, o que puedan poner en peligro su empleo o degradar el clima de trabajo”.

 

No fue hasta el año 2002  que el profesor Iñaki Piñuel dirigió una investigación denominada Barómetro Cisneros Sobre la Violencia en el Entorno Laboral, donde se aplicó una muestra de 1000 personas tratando de reflejar los daños sobre la salud física y psicológica que esta patología deja. Los resultados más destacables fueron los siguientes:

Comportamientos que frecuentemente  refieren a las víctimas del mobbing

  • Asignar trabajos sin valor o utilidad alguna.
  • Rebajar a la persona asignándole trabajos por debajo de su capacidad.
  • Ejercer contra la persona una presión indebida para realizar su trabajo.
  • Desvalorar sistemáticamente su esfuerzo.
  • Evaluar su trabajo de manera inequitativa.
  • Dramatizar sus pequeños errores.
  • Menospreciar a la persona.
  • Asignar plazos de trabajo irrazonables.
  • Restringir la comunicación con el superior.
  • Fingir no verle o hacerle invisible.

Aspectos generales del mobbing

  • 1 de cada 3 trabajadores han sufrido de acoso laboral.
  • Las personas que aplican el mobbing son el 70.39 % los jefes; un 26.06 % los compañeros de trabajo; y  un 3.55 % son los subordinados.
  • Las victimas manifiestan ser objeto de violencia psicológica durante los últimos 6 meses con una frecuencia semanal.
  • 2 de cada 3 trabajadores afectados desconoce estar afectado por el problema.
  • El mobbing afecta tanto a hombres como a mujeres, pero la mayor parte es contra las mujeres.
  • El mobbing es frecuente en trabajadores eventuales que fijos.
  • 1 de cada 3 víctimas hace frente al hostigamiento.
  • La mayor parte de los compañeros que presencian el mobbing no hacen nada.

Varios autores  psicoanalistas han demostrado, con respecto a varios estudios que  existen ciertos patrones que revelan como es el perfil de una víctima de acoso sexual, así como el perfil  recurrente de un acosador:

Perfil de la victima

  1. Generalmente más mujeres de entre 35 y 45 años.
  2. Con un alto sentido de la moralidad y un nivel de auto exigencia muy riguroso.
  3. Gran respeto por las normas sociales.
  4. Preocupados por su
  5. Autónomos.
  6. Con iniciativa.
  7. Gran capacidad profesional.
  8. Apreciados por sus compañeros.

Perfil del Acosador

  1. Sin sentido de culpabilidad.
  2. Manipulador.
  3. Cobarde.
  4. Personalidad agresiva.
  5. Profesionalmente mediocre.

Los trabajadores que sufren de acoso laboral llegan a padecer de una serie de trastornos físicos y psíquicos que abarcan desde la impotencia, pasando por los sentimientos de culpa hasta llegar a repercutir en malestares físicos. Las consecuencias más frecuentes que una persona  sufre  por el mobbing  son:

  1. Trastorno de ansiedad
  2. Trastornos de pánico
  3. Depresión
  4. Síndrome de estrés postraumático
  5. Migraña, cansancio y desarreglos digestivos
  6. Adicciones
  7. Cambio de personalidad
  8. Deterioro de memoria
  9. Pérdida de concentración
  10. Obsesión de acoso padecido con familia y amigos
  11. Aislamiento social y profesional
  12. Insensibilidad
  13. Abandono profesional
  14. Constante situación de alerta
  15. Alteraciones del sueño y del apetito

 

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